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Lo hemos escuchado un sinnúmero de veces: "ese palo de aguacates esta cargao' así que lo que viene por ahí es un montón de huracanes". Esta y frases similares se han escuchado para relacionar la cosecha de alguna fruta o vegetal y algún tipo de fenómeno atmosférico como lo son las tormentas y los huracanes. En la mayoría de los casos estas predicciones no pasan de una mera curiosidad y, a pesar de que algunas podrían tener algún elemento de veracidad, a la hora de la verdad preferimos escuchar los comentarios de meteorólogos profesionales para decidir si ya es el momento de prepararnos para la próxima temporada.

A propósito de esto, nos llamó la atención El Nuevo Día del lunes 19 de agosto del 2002 en donde se publicó un artículo de Eduardo Cifuentes titulado "Nexo directo entre cosechas grandes y ciclones". En este artículo se compara el número de huracanes y tormentas en Puerto Rico y la cantidad de aguacates cosechadas en un periodo entre el 1960 y el 1989. El artículo concluye, como lo sugiere el título, que se puede relacionar la cantidad de aguacates cosechados en ciertos periodos con el número de ocurrencias de ciclones en el mismo periodo. El articulo advierte "una perfecta relación entre una mayor cosecha de aguacates y un mayor número de tormentas y huracanes desde 1960 hasta 1970, de 1973 a 1977, y de 1981 a 1984 (el énfasis es nuestro)". Sin embargo, la perfecta relación no es tan perfecta ante la presencia de "ciertas contradicciones como la de 1967" en donde a pesar de que la cosecha de aguacates fue alta esto "resultó una de las temporadas más cortas de los últimos 50 años". Además, "los años 1972 y 1973 van al revés", lo que se interpreta como que menos aguacates resultaron en más huracanes. El autor advierte sobre las dificultades y contradicciones en un estudio comparativo de este tipo, sin embargo, esto no parece impedir que el título del artículo proclame "un nexo directo entre cosechas grandes y ciclones". Como veremos un examen detallado de los datos no parece sugerir que tal aseveración, ni otras que se hacen en el artículo, sean ciertas.

Los datos presentados por el autor para sostener su argumento son fundamentalmente dos gráficos de cantidad de cosechas de aguacates y número de huracanes y tormentas en ambos casos versus tiempo. En la siguiente figura mostramos los gráficos presentados por el autor:


(pulse para agrandar)

En el caso del gráfico de los aguacates se muestra cómo varía la cantidad anual recogida en millones de frutos en el periodo entre 1960 al 1989. Un simple examen visual del gráfico es suficiente para obtener algunos datos relevantes. La cosecha de aguacates aumentó luego del 1960 alcanzó varios máximos entre 1964 al 1972 y luego tuvo una tendencia a decaer (con algunas oscilaciones) entre 1972 y 1980. A partir del 1980 los datos parecen indicar una tendencia creciente hasta el año 1989. En el caso del gráfico de los huracanes se muestra como varia la cantidad anual de huracanes en el mismo periodo. En términos generales el gráfico sugiere oscilaciones que consistentemente van entre 2 y 3 años y se señalan además varios años con temporadas altas como lo fueron el 1966, el 1979, y el 1988-1989.

A partir de un examen visual, ¿Podemos concluir que hay alguna correlación entre los dos conjuntos de datos? Para comenzar, la característica principal de los datos de huracanes salta a la vista: es fundamentalmente oscilatoria y no tiene una tendencia marcada a aumentar o a disminuir. Sin embargo, los datos de los aguacates sí tienen tendencias marcadas, inicialmente aumentando, por un periodo de 10 años, y luego disminuyendo.

Consideremos los tres periodos de temporadas altas según se mencionan en el artículo. En el 1966 se registró una temporada alta lo cual correspondió a un periodo relativamente alto en la cantidad de aguacates. En el 1979 se registró nuevamente una temporada alta de huracanes pero en esta ocasión ésta correspondió a una disminución en la cantidad de aguacates. Finalmente, a finales de la década del 1980 se registraron dos años de temporadas altas las cuales correspondieron a un periodo que comenzó en el 1988 en donde la cantidad de aguacates se redujo. ¿Es esto evidencia para concluir que hay una relación directa entre cosechas grandes y las ocurrencias de huracanes? ¿Podemos utilizar la aparente correlación que se observó en un periodo cercano al 1966 para explicar lo que no ocurrió en los 29 años restantes? Ciertamente no.

Entendemos que el análisis visual que acabamos de realizar es suficiente para invalidar la supuesta relación entre las cosechas de aguacates y el número de huracanes. Sin embargo, hay quién podría plantear que siendo un método tan subjetivo podríamos estar obviando detalles que podrían demostrar la existencia de alguna correlación oculta. Veamos un método más objetivo. El mismo ha sido utilizado para analizar datos por décadas y es tan común que lo utilizan los estudiantes universitarios para comprobar la validez de sus resultados en laboratorios de química y física. Se trata de calcular el "coeficiente de correlación" generalmente asociado con la letra r. El coeficiente r es una manera de cuantificar si dos sucesiones de variables, digamos A y B, están relacionadas de alguna manera. Si la relación o correlación entre las variables es perfecta deberíamos esperar un r cercano o igual a 1. Una correlación perfecta implica que sabiendo A podemos deducir B. En tal caso si A aumenta B deberá aumentar de igual manera. En cambio un coeficiente r cercano a 0 implica que no hay ninguna relación entre ambas variables y, por tanto, un aumento en A no va a tener necesariamente que ver con lo que le pasa a B. Un coeficiente r cercano a -1 implica una anti-correlación y, por tanto, si A aumenta, la variable B hará lo contrario, reducirse.

El cómputo de r es relativamente fácil y puede ser hecho con un calculadora científica o cualquier programa de análisis de datos como Excel. Si asumimos que el conjunto de datos A son los datos de aguacates y el conjunto B son los huracanes podemos hacer un cómputo de r para diferentes periodos entre el 1960 y el 1989. Por ejemplo, consideremos algunos de los periodos caracterizados por el autor del artículo como de relación perfecta. Estos son 1960 al 1970, 1973 al 1977, y finalmente de 1981 a 1984. ­¿Qué valor de r podemos obtener en cada caso­? Los resultados se muestran en la siguiente tabla:

Periodo

r

1960-1970

0.39

1973-1977

-0.60

1981-1984

0.33

1960-1989

0.10

En dos de los llamados periodos de relación perfecta obtenemos coeficientes de r que difícilmente nos permitirían aventurarnos a asumir algún tipo de relación entre las variables siendo estos 0.39 y 0.33. Mientras, que en el periodo de 1973 al 1977 podemos observar una anti-correlacion entre las dos variables. Mostramos además, el computo de r para el periodo completo entre 1960 y 1989 en donde obtenemos un r de aproximadamente 0.1. Nuestros resultados no pueden ser más elocuentes, el cómputo de r confirma las observaciones visuales que realizamos arriba y nos demuestran con certeza que el alegado nexo entre aguacates y huracanes no se sostiene a base de los datos que se presentan.


Los huracanes y las tormentas son fenómenos atmosféricos complejos. Los mismos están determinados por un gran número de factores climatológicos a nivel global y local. La correlación de estos fenómenos con otros, a partir de las matemáticas y la estadística, es una herramienta científica que nos permite pronosticarlos. Sin embargo, cualquier análisis de este tipo tiene que partir de los datos, utilizar las herramientas de análisis adecuadas, y a partir de éstas distinguir entre lo que es real y lo que nosotros quisiéramos que fuera real.